domingo, 8 de noviembre de 2020

Capítulo 16: El cagón II

 —Sí, señora Remedios, tiene usted razón. Pero comprenda que me tocó trabajar de noche y...

—Si hijo, lo que quieras pero el perrito no ha parado de ladrar, y claro...

—Efectivamente, le pido disculpas. Trataré de ver qué hacer al respecto.

El superhéroe cerró la puerta del piso tras la charla con la vecina. Esto no podía ser así. La noche había sido dura en su lucha contra el crimen. Había llegado a casa cansado, magullado y de mal humor; en el buzón había encontrado un requerimiento de hacienda; y ahora la señora Remedios dándole la murga con el perro... Y cuando miró hacia la cocina y lo vio destripando su zapatilla... Esto no podía seguir así. Ser superhéroe para esto.